17 · MAY · 2026

Fuente · agrural.es

Agricultura de precisión y biofertilizantes: soluciones clave para Castilla y León

El reto de la volatilidad de precios en el sector cerealista

El aumento de los precios de los fertilizantes minerales, especialmente la urea, ha tenido un impacto significativo en las explotaciones cerealistas de Castilla y León. Según datos de marzo de 2026, cuando el precio de la urea superó los 600 € por tonelada, una explotación media de 150 hectáreas enfrentó un sobrecoste anual de 9.750 euros. Este incremento, sumado al alza del gasóleo, ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del sector frente a los mercados internacionales y la dependencia de insumos cuyo precio se fija lejos de las parcelas castellanas.

Alternativas tecnológicas para reducir la dependencia

Ante esta situación, la agricultura de precisión y el uso de biofertilizantes emergen como soluciones clave. La agricultura de precisión, mediante el uso de sensores de suelo, imágenes de satélite y sistemas de dosificación variable, puede reducir el consumo de nitrógeno entre un 15% y un 30% sin comprometer los rendimientos. Por otro lado, los biofertilizantes y bioestimulantes mejoran la eficiencia de absorción de nutrientes, optimizando el uso de los recursos disponibles.

Además, la valorización de estiércoles y digestatos como fuentes de nutrientes orgánicos ofrece una alternativa sostenible y económica, aunque requiere mejorar la logística y la calidad del producto. Castilla y León, con una potente estructura ganadera, cuenta con un potencial significativo en este ámbito.

Investigación y transferencia: claves para el futuro

La innovación en el sector agroalimentario debe ir acompañada de una fuerte inversión en investigación y transferencia tecnológica. Actualmente, España destina una fracción modesta de su gasto público en I+D+i al ámbito agroalimentario, lo que limita el desarrollo y la implementación de soluciones eficientes.

Castilla y León, región que concentra más del 21% del nitrógeno y casi el 28% del fósforo comercializados en España, tiene la oportunidad de liderar este cambio. Para ello, es necesario fomentar la colaboración entre la Junta, las universidades y el sector privado, apostando por una política agraria que mire más allá de las emergencias inmediatas.

Conclusión

La volatilidad de los precios de los fertilizantes no desaparecerá, pero su impacto puede mitigarse mediante la adopción de tecnologías innovadoras y una mayor diversificación de las fuentes de nutrientes. El sector agrario de Castilla y León necesita ciencia, transferencia tecnológica e inversión para reducir su dependencia de los mercados internacionales y garantizar su sostenibilidad económica y ambiental.